Tuesday, May 30, 2006

Into The Mystic, by Van Morrison




Hay dos momentos fundamentales de la adolescencia que son de suma importancia en mi vida: John Keats y Van Morrison. Yo tenía 18 años. Había reprobado ocho materias en la preparatoria, razón suficiente para no salir con mi generación. Ese año me quedé solo. Mientras descansaba de las horas de estudio para preparar los extraordinarios me gustaba pedir libros de poesía al bibliotecario. Una tarde mis ojos leyeron por primera vez un poema de Keats y la luz del día no volvió a ser la misma: Ode to Autumn me dibujó la visibilidad de la gracia por primera vez. Lo recuerdo con toda claridad: dos días después escuché por primera vez el Moondance de Van Morrison y recuerdo que guardé un silencio reverencial cuando Into the Mystic sonó por primera vez en mi vida.

Al final de la segunda estrofa del poema de Keats, el verso:


Thou watchest the last oozings, hours by hours


me cautivó por el suave sonido de oozings encadenado a hours. En la canción de Van Morrison la línea:

And when that fog horn blows I will be coming home


no se queda atrás en su serena imagen de arena.
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Van Morrison: el eterno troubadour de la mirada que recibe la felicidad del tiempo que nos pasa:


We were born before the wind
Also younger than the sun


Fuga del tiempo. Esse sustancialis que murmura las primeras imágenes de la creación. Una orilla que recomienza su fluir en su mortal calma a tus pies. Tus manos se apoderan del oleaje mientras el antiguo paraíso se agolpa en un imán de luz. Tu recurso esperado de agua suspendido en la medida del mundo: tu lenta mano que desprende los cantos de aves dispersas:


Hark, now hear the sailors cry
Smell the sea and feel the sky
Let your soul and spirit fly into the mystic




Into The Mystic, by Van Morrison

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1 comment:

Mía said...

Precioso. Nuevas palabras. Cheers to the post.

XoXo